lunes, 8 de abril de 2024

 Isa 60:19  El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. 

Isa 60:20  No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.


Un teólogo anda diciendo, que los hijos de Dios no pasarán la eternidad en el cielo. 

Y a quién le interesa saber si es en el cielo, o en una nueva tierra, o en la tierra restaurada con tal de estar con El Señor?


¿No cree que será la felicidad total estar donde Él esté?


¿Por qué nos preocupamos y discutimos presentando argumentos personales, algunos válidos por supuesto pero si el lugar a donde vamos está la gloria de Dios será el lugar perfecto?
No nos fijemos en la forma en que viviremos en la eternidad, el lugar es lo de menos, lo más importante es que no moriremos eternamente, sino que viviremos, y lo haremos donde esté el Señor. 


 Juan 14:2  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 

Juan 14:3  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 

 Este versículo de Isaías 60:19 nos habla de una promesa de luz eterna. 

La luz del sol y la luna, símbolos de la luz natural y temporal, serán disminuídas por la luz perpetua de Dios. 

Esta luz divina no sólo iluminará nuestro camino, sino que también será nuestra gloria, nuestra fuente de paz y satisfacción.


¿Qué significa esto para nosotros?

  • Dios es la fuente de toda luz y verdad. No hay oscuridad que su luz no pueda penetrar.

  • Su presencia en nuestras vidas nos guía y nos da esperanza. No importa cuán oscuras sean las cosas, Dios siempre estará ahí para iluminar nuestro camino.

  • Su gloria es nuestra mayor recompensa. Cuando buscamos a Dios y lo obedecemos, Él nos llena de su gloria y nos hace partícipes de su reino eterno.


 Mientras tanto y estemos vivos, confiemos en Dios como la fuente de nuestra luz y guía. 

No dependamos de nuestra propia sabiduría o fuerza, sino que busquemos la dirección de Dios en cada paso que demos.


  • Vivamos una vida que refleje la gloria de Dios. 

  • Cuando amamos a Dios y a nuestro prójimo, demostramos al mundo la belleza y la grandeza de su carácter.

  • Esperemos con confianza en la luz eterna de Dios. Sabemos que las dificultades de este mundo son temporales y que la luz de Dios brillará para siempre sobre nosotros.


Este versículo es una fuente de gran consuelo y esperanza. Nos recuerda que Dios siempre está con nosotros, incluso en los momentos más oscuros. 


Su luz nos guía, nos protege y nos llena de su gloria. 

Que este sea un recordatorio para que siempre busquemos a Dios y vivamos en la luz de su amor.


Oración:

Padre Celestial, te agradecemos por ser la fuente de toda luz y verdad. Te pedimos que guíes nuestros pasos con tu luz y nos llenes de tu gloria. Ayúdanos a vivir una vida que te honre y que refleje tu amor al mundo. En el nombre de Jesús, amén.



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