Fuimos al museo de cera en Amsterdam, y había allí una serie de expresiones casi humanas, las mejores reproducciones de los personajes más importantes de la historia. Entonces recordé algo que leí en alguna parte: El predicador es un artista que pinta con sus labios un retrato del Señor Jesucristo.
En El podemos ver su grandeza, sabiduría y poder, pero más que otro atributo, su amor por los hombres. Tanto que dio su vida por nosotros. Lea por favor Juan 3: 16
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